Fernando Lancellotti. Observar / ser observado.

Por Alicia González Reyero

El pasado mes de octubre, el Festival Ulls (www.ulls.org) celebró su quinta edición con una programación que volvió a no dejarnos indiferentes. 15 compañías de 12 países (con amplia representación argentina) presentaron 27 propuestas que sirvieron para ratificar la capacidad del Ulls para impactar al espectador con propuestas de formación, teatro, música, danza y performance.

Como fiel admiradora del buen hacer en estas artes de los creadores argentinos, acudí a la cita para conocer Voyeur. Saga para ventanas, una propuesta performática presentada en el Espai Jove La Fontana y en el Centre d’Arts Santa Mònica, donde el espectador pasa a ser un mero observador de una escena “privada”.

Su creador de es Fernando Lancellotti, un tipo afable, sencillo y de gran talento que mezcla disciplinas sin ningún tipo de prejuicios.

Si buscamos en Google “Fernando Lancellotti” me salen un montón de entradas referentes a las artes visuales… Si, realmente es lo que soy. En Buenos Aires se me conoce como videoartista, escenógrafo, artista plástico… La verdad es que soy curioso y bastante ecléctico, no conozco bien donde se encuentra el límite de una disciplina y la otra. Simplemente mezclo lo que me interesa de la pintura, la escultura, el video, el lenguaje cinematográfico, el teatral o la performance.

¿Por qué has escogido las ventanas como marco de tu propuesta?
Me gustan las ventanas, pueden convertirse en pantallas de cine. Las puertas tienen una utilidad, entrar y salir; las ventanas, en cambio, son para observar y para ser observado. Simplemente por su forma en ocasiones se convierten en cámaras de cine. Uno pasa por delante de una ventana y sin querer se siente atrapado por una escena en la que una mujer fríe un huevo, pasa a ser observador de algo que sucede y que pertenece a la vida privada de otro.

¿Cuáles serían tus influencias para concebir este espectáculo?
Realmente en el arte de la performance suele ser el propio artista el que interviene en la acción, pero en este caso he actuado como guionista y director. Me han servido de inspiración las películas Doble Cuerpo de Brian de Palma o La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock, así como la pintura de Hooper.

¿Qué te lleva al teatro?
En Buenos Aires siempre he visto mucho teatro bueno, es un lenguaje que va conmigo. Lo mismo me pasa con el cine.

¿Dónde se inicia Voyeur. Saga para Ventanas?
Alquilé una habitación de hotel en Buenos Aires de manera secreta, no estaba anunciado como espectáculo ni ninguno de los huéspedes sabía nada. Presentamos Voyeur, una escena con alto contenido erótico y sensual. El público fue convocado mediante foros de arte de la ciudad y acudió muchísima gente. Creo que lo más inquietante era ver a los huéspedes observar como tantas personas fijaban su atención en una habitación al lado de la suya, era como si estuvieran rodando una película porno en la habitación de al lado.

¿Qué te llama la atención de Barcelona?
Estuve hace más de 15 años, cuando aún estaba en funcionamiento la peseta, era la época de las Olimpiadas. Realmente no tiene nada que ver con lo que es ahora, pero te puedo decir algo que me ha llamado la atención. Esta mañana fuimos a tomar un café a Las Ramblas y observé que todo el paseo parecía una enorme cinta transportadora, como un aeropuerto donde van pasando pasajeros, todos al mismo ritmo.


Fotos: Emelie Söderberg